jueves, 28 de agosto de 2008
Este chico nos tiene cautivada la razón. Es, sencillamente, un crack. Nació desde el potrero en "goles reñidos" y tandas de apuestas a uno o dos tantos. La necesidad obró como tantas veces el milagro de darlo todo por un sueño. Lo mismo que le ocurría a Rivaldo cuando para entrenar debía recorrer a pie cuatro o cinco kilómetros de ida y vuelta. La improvisada cancha veía a un niño menudo y demasiado listo para su edad, capaz de jugarla y de jugársela a los que osaran ponerse en su contra. Siempre la risa para despistar y la picaresca como arma para suplir sus propias carencias. Ese niño al que Eduardo González, periodista argentino, descubrió y se lo llevó a su Independiente del alma para que fuese aceptado. Le costó convencerlos porque según ellos era muy "chico". Eduardo no quiso cobrarles ni un sólo peso por la transferencia. Total, iba a jugar en el "rojo" y con eso ya estaba suficientemente pagado. Siete años después de su ingreso en las inferiores del Independiente, Sergio Lionel Agüero -lo del Kun le viene por el abuelo y una serie de dibujos animados- debutaba con el primer equipo y deleitaba a su afición, proclamándose demonio en un equipo que siempre fue conocido como el de los "diablos rojos". Con el Independiente cosido en su alma y el Atleti que empieza a roerle el corazón, y consagrado el sueño de haberlo ganado casi todo con la "albiceleste" (lo máximo para un futbolista argentino que se precie), viene este futuro padre a emparentar con el futuro abuelo Maradona y entre sonrisas pícaras y complicidades nos regala soberbios partidos cuando le toca, en las citas importantes y, como buen torero, en las plazas de mayor importancia. Apenas sin dormir, con el "jet lag" importado desde la China, va y se regala un partidazo por él, por su suegro, por su chica, por lo que venga (si es niño, mejor) y por el Atleti. 

Tags: Kun Agüero, Atlético, Eduardo González, Independiente, Maradona

Publicado por danipoveda @ 11:47
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