Domingo, 22 de noviembre de 2009

Por las constantes vitales analizadas el enfermo parece no tener solución. A priori, el diagnóstico nos ofrece la sensación de terminal y se parece muy mucho a lo que ocurrió en la temporada del último descenso. Los síntomas y los números son incluso peores que por aquellos entonces. Conste que el cirujano me gusta y conste que lo veo capacitado para transmitir ideas nuevas al paupérrimo ánimo que agobia a sus jugadores. Pero se me hace necesario buscar soluciones de choque. Bien está contar con asesoría psicológica para que los actores principales no se vengan abajo y saquen lo mejor de sí mismos. Entiendo, sin embargo, que junto a los problemas de cabeza existen otros no menos importantes relacionados con el cuerpo. Para estos casos no cabe otra que la intervención quirúrgica. Le pido a Quique Flores que afile el bisturí y se la juegue. Si no hay dinero para sustituir piezas deberá buscar en una cantera que no tiene mala pinta. Para eso está y para ello se cuida. Dejo por anticipado que el principal problema se encuentra en la cabeza pensante de su director general, Gil Marín, y Enrique Cerezo, su cómplice necesario. Y dicho esto, paso al análisis del cuerpo del enfermo. A la portería ha llegado un muy avalado Asenjo, que promete ser un bluf si no se enmienda. No ha conseguido dejar la portería a cero en ningún encuentro, si exceptuamos los dos que ha disputado en Copa del Rey. A veces la culpa fue de la defensa y en muchos casos de su propia incompetencia en la salida. No me termina de gustar. Para ese puesto prefiero a De Gea, porque prefiero a un loco que salga a un sensato que se quede bajo los palos. Perea está en el año en el que se viste de Rey Baltasar y promete hacer un regalo cada partido. De Pablo es mejor no hablar, hace mucho tiempo que no debería vestir la camiseta rojiblanca, justo desde el día de la traición. Es indigno que un club permita lo que le ha permitido a Pablo. Ni él tiene vergüenza (me da igual los perdones que haya podido pedir) ni los directivos la conocen. Antonio López, quizá uno de los peores laterales izquierdos del mundo, no opino que sea tan malo en el derecho. Tan sólo le salva su buen golpeo con la izquierda. Por su honradez le permitiría jugar de interior. Maxi Rodríguez hace mucho tiempo que vive de las rentas, además se ve que es un jugador que puede y que no quiere, que se siente estrellita y piensa que con él no va la historia del compromiso como lo demuestra que no quiere irse ni quedarse. Un año de grada y adiós al mundial sería la mejor medicina para este chico. No sé que coño le han visto a Cleber Santana para que se merezca una renovación. No se siente ni nos siente. Se ha perdido una buena oportunidad para haberlo vendido. Jurado es uno de los jugadores que más fútbol lleva en sus botas, pero su inhibición en el juego defensivo le llevará a no ser nadie. Hablo de dos jugadores de gran importancia en la temporada pasada en el Mallorca, cuya implicación en el equipo de las islas ha vuelto a desaparecer con su regreso al club que les paga. Raúl García dejó hace mucho tiempo de ser ese jugador potente que defendía bien y atacaba con diligencia. Tan sólo vimos a Raúl en su primera temporada. Reyes es un continuo querer y no poder, igual que Sinama Pongolle. Me preocupa la poca implicación de Forlán en el inicio de temporada, quizá vio pasar dos trenes muy apetecibles por su puerta y su edad y su cláusula de rescisión le impidieron cogerlos a tiempo. Como consecuencia, está en guerra íntima con el Atleti, aunque de él espero su regreso a tiempo. Visto lo visto no son pocos los canteranos que deben subir al primer equipo. De ellos no me asustaría su bisoñez juvenil y sí me agradaría su implicación de atléticos de toda la vida. Quique el quirófano está listo y requiere tu urgente intervención. 


Tags: Atlético de Madrid, rojiblanco, Cerezo, Gil, Quique Flores

Publicado por danipoveda @ 0:55
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Comentarios
Publicado por corremundos
Mi?rcoles, 25 de noviembre de 2009 | 23:01
Ne gust? el an?lisis. Tal como est? jugando el Atleti, son muchos los equipos de segunda divisi?n que le pasar?an por encima.

Se hace necesario el bistur?.